Santiago de Compostela
La meta · 14–15 de agosto

Santiago, con calma

Llegaste caminando; ahora toca disfrutar. La catedral, el Botafumeiro, las cubiertas y la mejor mesa de Galicia.

El premio del peregrino

Qué hacer en Santiago

Una ciudad para dos días sin prisa: lo esencial cabe a pie. Cada experiencia se despliega: tócala para ver su historia, horarios, precios, tips y los enlaces para reservar.

Entrar a la nave de la catedral es gratis: ahí está la Misa del Peregrino y el abrazo al Apóstol. Lo que se reserva y se paga aparte es el Museo Catedral con el Pórtico de la Gloria, la portada románica del Maestro Mateo. Tras una restauración de diez años se reabrió en 2018 con su policromía original recuperada, esos colores que llevaban siglos escondidos bajo el polvo. Es de esas cosas que se ven una vez en la vida.

Historia

El Pórtico de la Gloria es la obra maestra del Maestro Mateo, el arquitecto y escultor que dirigió las obras finales de la catedral. Mateo retomó la construcción en 1168 bajo el patrocinio del rey Fernando II de León, y la inscripción del dintel data la colocación de los pilares en 1188. Originalmente el Pórtico estuvo abierto al exterior, asomado a la Plaza do Obradoiro, hasta que en el siglo XVIII se levantó delante la fachada barroca que vemos hoy. En el parteluz, el Apóstol Santiago da la bienvenida al peregrino bajo el Árbol de Jesé; durante siglos los caminantes apoyaban la mano en la columna y dejaron marcados sus cinco dedos en el mármol (hoy protegida). La gran restauración concluida en 2018 destapó la policromía medieval original, devolviéndole los colores que tenía cuando Mateo lo terminó.

  • Reserven el Pórtico en visitas.catedraldesantiago.es con días de anticipación: en agosto se agota.
  • Lleven la entrada en el celular (PDF o captura) por si no hay señal.
  • Si van a hacer también las Cubiertas, sale más a cuenta el combinado de ~20 €.
  • Acrediten la tarifa reducida de peregrino con la credencial sellada.
La mesa gallega

Qué comer en Galicia

Una de las mejores mesas de España. No se vayan sin probar lo de aquí.

🦐 Marisco gallego (mariscada)
El Atlántico en un plato: percebes, centolla, navajas, almejas, zamburiñas, nécoras y langostinos, casi siempre al vapor o a la plancha para no tapar el sabor a mar. Carísimo en cualquier otro lado de España; aquí es producto local y fresquísimo. Ojo: se vende al peso y el precio cambia con la lonja del día, así que pregunten el precio antes de pedir percebes o centolla para que la cuenta no les sorprenda.
La experiencia top es el Mercado de Abastos de Santiago: compras el marisco en el puesto y en 'Mariscomía' te lo cocinan al momento con una copa de Albariño. (Ojo el 15 ago, festivo de la Asunción: confirmar si abre; plan B, tapear en la Rúa do Franco).
🌶️ Pimientos de Padrón
La ruleta gallega: pimientos pequeños fritos en aceite de oliva y rematados con sal gruesa. El dicho lo dice todo — 'unos pican y otros no' — así que cada bocado es una sorpresa. Crujientes, verdes y adictivos, son la tapa perfecta para abrir el apetito mientras llega el pulpo.
En cualquier bar de tapas de Santiago, sobre todo en la Rúa do Franco.
🥟 Empanada gallega
Plana, generosa y jugosa por dentro, con masa fina que envuelve un sofrito de cebolla y pimiento. Se come tibia o fría y va de todo: atún, bacalao, zamburiñas, carne (raxo) o la versión estrella del Camino, la empanada de anguila de Portomarín. Ideal también como snack para llevar en la mochila.
La de anguila, en Portomarín (Etapa 1). En Santiago, de zamburiñas o bacalao en cualquier taberna o panadería.
🍰 Tarta de Santiago
El postre rey y el souvenir comestible por excelencia: almendra molida, azúcar y huevo, densa y húmeda, con la Cruz de Santiago dibujada en azúcar glas sobre la superficie. La primera referencia escrita data de 1577 y la famosa cruz nació en 1924, cuando la pastelería Casa Mora (Rúa do Vilar) tuvo la idea de espolvorear el azúcar sobre una plantilla. Es Indicación Geográfica Protegida desde 2006. Se vende en cajas que aguantan el viaje de regreso.
En toda Galicia, pero comerla recién hecha en Santiago es lo suyo. Cómprenla en caja sellada como recuerdo.
🧀 Queso Arzúa-Ulloa / Tetilla
Quesos de vaca gallegos, suaves, cremosos y de corteza fina. El Arzúa-Ulloa D.O.P. es la segunda denominación de origen quesera con más producción de toda España — lo estarán comiendo en su tierra y en su mejor versión. El de tetilla tiene esa forma cónica inconfundible. Una tabla con pan de leña y miel es el cierre perfecto de una comida. Pídanlo sellado al vacío y aguanta el viaje a casa.
En Arzúa (Etapa 3), su tierra, con pan de leña y miel. También en cualquier mesa de Santiago.
🍳 Tortilla de Betanzos
Tortilla de papa jugosa por dentro, casi líquida — nada que ver con la cuajada y firme de otros lados. Bien hecha, te cambia la idea de lo que es una tortilla española: el huevo apenas cuaja y se derrama al cortarla. Una de esas sorpresas que vale la pena buscar en el Camino.
En la plaza junto al Ayuntamiento de Palas de Rei (Etapa 2).
🍷 Vino Albariño
El blanco gallego por excelencia, de las Rías Baixas: fresco, afrutado y aromático, con un puntito de acidez que lo hace ideal para acompañar marisco y pulpo. Una copa bien fría en el Mercado de Abastos mientras te cocinan las navajas es de los mejores momentos del viaje. Una botella sellada al vacío en la maleta documentada es un recuerdo líquido perfecto.
En toda Galicia; brindis final obligatorio en Santiago. Cómprenlo de recuerdo (en maleta documentada por el límite de líquidos).
Tips de la mesa
  • Coman lo de cada pueblo en su pueblo: el pulpo en Melide (Etapa 3), el queso Arzúa-Ulloa en Arzúa (Etapa 3), la empanada de anguila en Portomarín (Etapa 1) y la tortilla jugosa de Betanzos en Palas de Rei (Etapa 2). Cada etapa tiene su especialidad.
  • En el Camino, pidan el 'menú del peregrino': primer plato, segundo, postre, pan y bebida a precio fijo. Es abundante, casero y pensado para gente que quema kilómetros.
  • Tapeo en La Latina (Madrid): la calle estrella es la Cava Baja, una callecita llena de tabernas. La gracia es ir de bar en bar — una caña y una tapa en cada uno — en vez de sentarse en un solo sitio toda la noche. La mejor hora es de tarde-noche, cuando baja el calor.
  • En muchas tabernas de La Latina, al pedir la caña te ponen una tapa gratis de regalo. Pidan poquito en cada sitio y vayan rotando: prueban más cosas y la cuenta sale ligera.
  • Tapeo en la Rúa do Franco (Santiago): es la calle de tapas del casco antiguo, a pasos de la catedral, junto con la paralela Rúa da Raíña. Ideal para una comida larga de marisco y pulpo sin reserva. Eviten los sitios con fotos de la comida en la puerta y promotor a la entrada: suelen ser trampa para turistas.
  • El marisco gallego se vende al peso y el precio cambia con la lonja del día. Pregunten el precio antes de pedir percebes o centolla para no llevarse sorpresa con la cuenta.
  • Experiencia única en Santiago: en el Mercado de Abastos compran el marisco fresco en el puesto y en 'Mariscomía' se lo cocinan al momento con una copa de Albariño. Ojo el sábado 15 de agosto (Asunción): es festivo grande y muchos puestos pueden cerrar; confirmen antes o tengan como plan B tapear en la Rúa do Franco.
  • El Mercado de San Miguel (junto a la Plaza Mayor, Madrid) es precioso para picar de todo en bocados pequeños — jamón, ostras, croquetas, vermut — pero es más caro que un bar de barrio. Vayan a disfrutar el ambiente, no a cenar barato; para llenarse de verdad, ganan las tapas de La Latina.
  • Para beber en Madrid: pidan 'caña' (cerveza pequeña), vermut de grifo o un tinto de verano bien frío. En Galicia, Albariño con el marisco, sin dudarlo.
  • Recuerdos comestibles: queso Arzúa-Ulloa al vacío, una caja de tarta de Santiago y una botella de Albariño. Lleven lo pesado, frágil y líquido en el carry-on de ciudad que se queda en el locker de Madrid, no en la mochila del Camino.
  • El cocido madrileño y los pimientos de Padrón pican distinto: el cocido es plato de invierno (en agosto quizá no esté en carta) y los pimientos son 'ruleta' (unos pican y otros no). Pidan ambos con espíritu aventurero.
  • Churros a deshora: la Chocolatería San Ginés en Madrid abre casi 24 horas — perfecta para un antojo de madrugada o un desayuno dulce antes de patear la ciudad.
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